Santo Domingo Norte. - Villa Mella, es una sección del municipio Santo Domingo Norte, lugar fundado originalmente como Sabana Grande de Santa Cruz, luego Sabana Grande del Espíritu Santo (1789) y posteriormente renombrado como Villa Mella, en honor al patricio Matías Ramón Mella (1888).
Su nombre actual recoge la memoria del prócer y refuerza la identidad de sus residentes, eco de la lucha por la Independencia Nacional.
Esta zona también es célebre por la Cofradía de Los Congos del Espíritu Santo, fundada por descendientes africanos y mestizos, y reconocida en 2001 como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
Cuentan que la devoción al Espíritu Santo nació cuando la imagen apareció tallada en un tronco de un naranjo, en la comunidad Sam Felipe, y se escucharon tambores, lo que marcó el origen del culto local.
“Sin la Cofradía de los Congos, Villa Mella no sería Villa Mella. Esto es lo que somos”, destaca Adelaida Minier, miembro de la familia que mantiene viva la tradición.
Enrique Minier, uno de los herederos de la cofradía, explicó: “Los Congos es lo que somos, por eso se nos conoce en el país completo”, rememorando como su padre fundó la hermandad.
La cofradía se encarga de ritos religiosos claves: Pentecostés, funerales con 21 “toques” ceremoniales, y festejos a la Virgen del Rosario, mezclando fe y tradición.
Vida económica
Sin embargo, su económica la genera su principal tradición gastronómica legado de la descendencia africana: los chicharrones.
También, hace su aporte la feria anual del chicharrón, iniciativa impulsada desde 1969 por el padre Darío Espinal, que aún atrae visitantes cada noviembre.
Igualmente, Villa Mella posee una activa economía artesanal. Se trata de la producción de congos, atabales, panderos, maracas, bateas, pilones y otros utensilios tradicionales.
“La música es lo que más disfruto…cuando canto con mi grupo los problemas parecen irse”, expresó la folclorista Sonia Núñez, quien impulsa las salves y los congos.
Desarrollo
En sus calles conviven paisajes rurales, ríos como Isabela y Ozama, además de áreas urbanas con barrios tradicionales y nuevas urbanizaciones.
Sin embargo, persisten desafíos urbanos por sus calles deterioradas, servicios deficientes y exigencias para las autoridades de mejorar infraestructura y limpieza.
Hoy Villa Mella se erige como un enclave cultural vivo entre la herencia africana, la devoción religiosa y su orgullo barrial que ofrecen al visitante una mezcla de historia y autenticidad.