Santo Domingo, República Dominicana • Miércoles 22 de Septiembre, 2021

Comisión de la Academia de Ciencias propone plan para mitigar impacto de los efectos del COVID-19 en RD

Personal del Hospital Marcelino Vélez Santana durante la capacitación de los agentes biológicos. (Foto: externa)
Sugieren evitar el colapso definitivo de la parte asistencial del sector salud, y crear las condiciones para que no falten las camas de hospitales de cara a la atención integral del paciente grave con COVID-19, con especial énfasis en las unidades de cuidado intensivo.

Santo Domingo.- La Comisión de Ciencias de la Salud de la Academia de Ciencias (ACRD), informó este viernes que apoya la decisión del gobierno de mantener la Fase II, en la desescalada de la intervención en torno a la pandemia de COVID-19, mientras que recomendó que la intervención comunitaria enfatice en el distanciamiento físico, el uso de mascarillas validadas y la higiene frecuente de las manos.

Explicaron que se ha hecho muy bien en detener la desescalada de la Fase II, pero que debe enfocarse en la intervención, teniendo de fondo las mejores evidencias científicas existentes y retomando las experiencias exitosas de otros países, por lo que en ese contexto recomiendan también vigilar de forma continua el cumplimiento de las medidas de distanciamiento físico, sobre todo, respetando el aforo en el transporte público y privado, disponer y facilitar alcohol-gel y mascarillas quirúrgicas, todos los días, en los lugares donde se aglomeran las personas (paradas de carros, buses, metro, teleférico, mercados, bancos, supermercados, oficinas públicas), entre otros.

A través de una nota de prensa, los doctores Luis Scheker Ortiz, presidente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, José Siliè Ruíz, coordinador de la Comisión Salud y Luis Elpidio Feliz Féliz, miembro de Número, recomiendan además aumentar el número de las pruebas diagnósticas (RT-PCR), debido a que, es mandatorio, si queremos detectar un mayor número de casos, para llegar al punto álgido de la epidemia (“acmé), lo más pronto posible.

También sugirieron la realización de unas 5,000 pruebas diarias y a partir de esto, debe existir un equipo humano capaz, el Ministerio de Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud (MSP/SNS), para dar seguimiento domiciliario a los nuevos casos. Consideraron que el Estado debe facilitar a las familias que lo requieran, los recursos mínimos, para que permanezcan en aislamiento domiciliario por un período nunca menor a dos semanas.

Igualmente dejar fuera toda intervención carente de evidencia científica, tales como; fumigación, rociado de compuestos en calles, callejones, aceras, basados en amonio cuaternario e hipoclorito de sodio, ya que, ambos compuestos: hipoclorito de sodio y amonio cuaternario, tienen su indicación específica como desinfectantes de bajo nivel y de nivel intermedio respectivamente, en el medio hospitalario. También dejar de utilizar túneles sanitizantes e invertir los recursos en las intervenciones que cuentan con evidencia científica o con una fuerte racionalidad.

Sugieren evitar el colapso definitivo de la parte asistencial del sector salud, y crear las condiciones para que no falten las camas de hospitales de cara a la atención integral del paciente grave con COVID-19, con especial énfasis en las unidades de cuidado intensivo.

Consideran que se debe ponderar el uso de la hidroxicloroquina; y para esto convendría formar una comisión multidisciplinaria (infectólogos, clínicos, epidemiológos, farmacéuticos, investigadores y otros sectores) capaces de revisar los antecedentes en torno al uso de este medicamento, con la finalidad de formular recomendaciones precisas y documentadas.

Explicaron que un aumento moderado de las muertes por COVID-19, expresa un incremento de casos graves, situaciones que saturarían inmediatamente nuestro deficitario sistema de atención sanitaria, por lo que debe valorarse la posibilidad de abrir nuevos espacios para la atención médica puntual (atención primaria, integración de clínicas privadas con unidades de cuidados intensivos completas, selección y entrenamiento de personal).

También lograr la integración de nuevos miembros a la Comisión de Alto Nivel de Coronavirus, independientemente de su postura científica, así como la creación de la Mesa de Crisis en el Ministerio de Salud, con el objetivo de recomendar las mejores intervenciones a partir del estudio, comportamiento epidemiológico y seguimiento de la pandemia del COVID-19.

Igualmente el fortalecimiento de las capacidades globales y específicas, hacia la atención sanitaria del Servicio Nacional de Salud.

Señalaron que el MSP y SNS, que tienen una evidente prioridad en torno a la pandemia del COVID-19; que no deben olvidar la existencia de otras enfermedades infecciosas, neoplásicas, crónicas y degenerativas, entre otras, las cuales también son prevalentes y requieren de atención inmediata.

La comisión de la ACRD informó también que ha sido una desescalada económica y laboral la ejecutada por el gobierno y no una desescalada, que surge del comportamiento epidemiológico de la pandemia, debido que los casos de COVID-19, aparecen con el aumento en el número de pruebas realizadas, y a mayor número de pruebas RT-PCR, mayor número de casos. “Es fácil observar el crecimiento continuo de la infección, a ritmo exponencial, y el aumento significativo en el número de casos a partir de la apertura económica y laboral provocada por la apertura de la FASE II”, adujeron.

Explicaron que el débil sistema sanitario dominicano colapsa fácilmente, y de hecho, en muchos aspectos de la calidad de la atención sanitaria, el colapso era evidente aún antes de la detección del primer caso de COVID-19 a principio de marzo.

Agregaron que el incremento del número básico de reproducción del COVI-19 es preocupante, y que, no sólo se trata de que la población del Gran Santo Domingo y resto de las grandes ciudades, le haya perdido el miedo a la infección, sino que debemos ponderar las complejas interacciones sociales de la población de escasos ingresos, de trabajadores informales, de chiriperos (trabajadores informales), empleados del transporte; “en fin, de una gama interminable de oficios y personas, que se han visto obligados a salir, porque las necesidades hacia el trabajo y la supervivencia, están por encima de la situación provocada por la pandemia”, destacaron.

 

 

 

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