En circunstancias muy especiales es posible que nos quedemos congelados. Es decir, bloqueado sin que actuemos en ninguna dirección.
Sin embargo, humanamente, es probable que el impresionante impacto de una situación nos coloque momentáneamente a ese estado.
Esa noes actitud natural de los seres humanos, pues usualmente reaccionamos frente a los acontecimientos que nos presenta la realidad.
Es el instinto de sobrevivencia, la reacción en búsqueda de respuestas ante los problemas y los desafíos.
Cuando las personas, o más profundamente las sociedades se congelan por mucho tiempo sin reaccionar, los daños acaban siendo demoledores en el tiempo.
Sobre todo, porque ese factor no se puede recuperar.



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