La seguridad es, sin dudas, uno de nuestros grandes desafíos.
La inseguridad genera mayor sensación de ella misma. Es decir, que la percepción pública se amplía.
Y la seguridad igual cada vez resulta más compleja por las múltiples modalidades de los ilícitos y porque muchas malas prácticas se mezclan.
Esto no es sólo acción policial, es cuestión de justicia y de la incorporación de la inteligencia para planificar las acciones contra la delincuencia y la inseguridad.
El desorden en el partido de fútbol entre Haití y República Dominicana es evidente que fallamos. Y debemos aprender de ello.
Y de una vez podemos relacionarlo con la idea de creer que matando delincuentes acabamos con la inseguridad.