No nos confundamos

Lamentablemente, así no funciona. Y nuestra práctica lo evidencia. La historia policial en la República Dominicana con las ejecuciones extrajudiciales es demasiado abundante para comprobarlo.

Matando delincuentes no acabamos con el problema, ni mucho menos con las causas que lo generan.

En cambio, corremos el riesgo de terminar contribuyendo a la violencia en el país, en vez de ser contribuyente en la solución.

La seguridad no se resuelve con lo que parece haberse asentado en nuestro cuerpo policial y en la visión de muchos de que con esa modalidad de escarmientos salimos a camino.

Y justo nos conduce a lo contrario.

Al parecer los protocolos de apresar y someter a la justicia se han echado a un lado.