Se ha dicho que lo único seguro ahora es la incertidumbre. Y, desde el 2020, el año de la pandemia del COVID-19, esta certeza es constante.
Igual podemos afirmar que la situación ha sido planetaria, pues los problemas han sido prácticamente mundiales, como en ninguna otra época.
Tenemos que decir también que este efecto global ha tenido que ver con la tecnología y el desarrollo de la Internet.
Lo mismo con la interrelación de las economías, como en ningún otro tiempo.
Incluso, es tan así que las sociedades procuran replicar los modelos de fenómenos colectivos sin detenerse a reflexionar.
Son como preámbulos anunciando recomposiciones y cambios mundiales de múltiples índoles, generando perturbaciones.