(Video) Villa Mella, nombre ancestral de un municipio con una historia de sublevación y referencia, pero marginados ante el mundo

Santo Domingo. - Villa Mella, se ubica en el municipio Santo Domingo Norte. Hoy es una de las comunidades con mayor tradición histórica de la República Dominicana.

Su origen se remonta a los siglos XVI y XVII cuando esclavos africanos huyeron de la esclavitud para establecer asentamientos libres en esta región, dando origen a un territorio de resistencia y cultura cimarrona.

Los negros esclavizados escaparon de las plantaciones coloniales internándose en montes y sabanas cercanas al río Isabela, formando comunidades que sobrevivieron a base de agricultura y fe.

“Estos caminos fueron testigos de hombres y mujeres que prefirieron morir antes que seguir encadenados”, asegura el historiador Miguel Peña.

Congos, Villa Mella.En 1789 esta zona recibió el nombre de Sabana Grande del Espíritu Santo, reflejando hoy la importancia de la Cofradía del Espíritu Santo, una hermandad religiosa y cultural de origen africano que mantiene viva esas tradiciones ancestrales.

En 1888 el Congreso dominicano renombró la comunidad como Villa Mella, en honor a Matías Ramón Mella y Castillo, padre de la patria y prócer de la Independencia Nacional.

La Cofradía del Espíritu Santo declarada Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO en 2001, representa el legado vivo de estas comunidades. Sus ceremonias y rituales combinan música, danza y religiosidad que preserva la memoria de los cimarrones y su resistencia.

“La tambora, el canto, y el baile no son solo folclore, son memoria”, afirma Luisa Báez, artista y defensora de la cultura afrodescendiente de Villa Mella.

“Cuando bailamos Gagá o entonamos cantos del Espíritu Santo, estamos contando una historia que no está en los libros”, afirmó.

Realidad actual
Pese a este rico pasado Villa Mella enfrenta desafíos.

“Aquí la gente sigue sobreviviendo como puede: no tenemos luz estable, el agua llega a medias y la inseguridad no da tregua”, explica Ana Ramírez, representante de la Junta de Vecinos de Vista Bella.

La organización comunitaria se convierte en una herramienta para suplir las carencias que el Estado no cubre, reflejando una continuidad en la lucha por la supervivencia y la dignidad.

Jorge Almonte, joven activista y miembro de una fundación local también comparte su preocupación.

“Somos una comunidad con una riqueza cultural incalculable, pero seguimos marginados. Necesitamos inversión real en educación, arte y tecnología para que nuestros jóvenes no sigan emigrando o cayendo en la delincuencia”.

Calles, Villa MellaEconomía local
En el mercado local el olor del chicharrón (Carne u otra vianda requemada) se mezclan en medio de conversaciones sobre política, precios y esperanza.

“Vendemos chicharrón desde que yo era un niño. Esto da de comer, pero cada día sube todo, y lo que queda es pelear por sobrevivir”, dice José Martínez, comerciante que representa una tradición que ha sustentado a muchas familias en el barrio.

En tanto, María Elvira Nova, maestra de primaria, señala cómo la situación económica afecta el aprendizaje.

“Muchos niños vienen sin desayunar, sin útiles, y con problemas familiares encima. Enseñar aquí es un acto de amor diario. Pero también es una manera de romper cadenas invisibles que aún nos atan”, dice.

Una visión académica
Para el sociólogo Pedro Rivas, especialista en comunidades afrodescendientes, Villa Mella es una muestra de como el pasado y el presente se entrelazan.

“La herencia cimarrona no es solo histórica, sino también política y social. Es una comunidad que ha aprendido a resistir, pero que ahora exige ser vista como un sujeto con derechos, no solo como un patrimonio cultural”.

Legado vivo
A lo largo de los siglos Villa Mella ha conservado su identidad ligada a sus raíces afrodescendientes y su lucha por la libertad.

Su historia, marcada por la resistencia y la perseverancia, continúa siendo un elemento fundamental para comprender la formación social y cultural de esta zona del país.

Sin embargo, la comunidad sigue escribiendo su historia, busca su lugar en el mundo, pero sin apartar su pasado.

Y aunque aún enfrenta desafíos, Villa Mella sigue firme en la memoria de su gente, como una llama que se niega a apagarse para no suplantar su historia.

 

Por La Redacción
Colaboración: Arianna C. Pérez Mercedes
Estudiante de la Universidad O&M

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