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lunes 31 diciembre, 2018

Aumenta flujo de pasajeros se desplazan al interior del país por fiestas Año Nuevo

Los precios para trasladarse hacia los distintos puntos del Cibao como La Vega, Nagua, San Francisco de Macorís, Maimón, Salcedo, entre otras zonas, oscilan entre 160 a 300 pesos, en cambio en la parada sureña ubicada en la avenida Duarte, el mínimo a pagar es 300 pesos y el máximo 500 pesos.

Santo Domingo.- Con el objetivo de pasar el día de Año Nuevo con familiares y amigos en las distintas provincias del país, cientos de dominicanos con maletas en mano se aproximaron a las distintas terminales para dirigirse a sus pueblos natales.

Haciendo largas filas, hijos, madres y padres estuvieron a la espera de montarse en los autobuses que los conducirían hasta sus lugares de destino. En las rutas ubicadas en el kilómetro 9 de la autopista Duarte fue notoria la gran cantidad de personas, pese a que uno de los choferes afirmó que en comparación al año pasado, en esta ocasión era menor la cantidad de pasajeros que se trasladaban.

Los precios para trasladarse hacia los distintos puntos del Cibao como La Vega, Nagua, San Francisco de Macorís, Maimón, Salcedo, entre otras zonas, oscilan entre 160 a 300 pesos, en cambio en la parada sureña ubicada en la avenida Duarte, el mínimo a pagar es 300 pesos y el máximo 500 pesos.

María Domínguez es una de las viajeras frecuentes hacia Neiba, provincia Bahoruco, y al igual que múltiples personas, optó por pasar estos días festivos acompañando a sus padres y amigos, a fin de celebrar Año Nuevo.
Asimismo, Juan Sosa realizó su fila para irse hacia Tamayo, a visitar sus hijos y demás familiares cercanos.

Caos en avenida Duarte
La avenida Duarte se mantiene congestionada y totalmente desorganizada por una larga fila de autobuses que llegan a la parada del sur para recoger a los pasajeros que se encuentran a la espera para abordarlos.

Otra de las razones que mantiene el caos es el conglomerado de personas que llegan a esta zona para realizar compras de atuendos y productos, además de la cantidad de comerciantes que se adueñan de las calles y aceras.

“Aquí no hay chance ni para caminar. No se sabe qué es peor, si andar en las aceras o en las calles”, se quejaba uno de los transeúntes en medio del taponamiento vehicular.

 

 

Por La Redacción
Fuente: Karen Vásquez
LD