Santo Domingo, República Dominicana • Jueves 26 de Abril, 2018

SIP aboga por libertad de prensa en Cuba y Venezuela

Somos conscientes que en estos últimos años la comunidad internacional ha tomado nota sobre el deteriorado clima socio-político en Venezuela y que muchas naciones no han reconocido a la Asamblea Constituyente ni reconocerán a ningún líder que emerja de elecciones fraudulentas.

Redacción.- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) abogó este domingo porque los ciudadanos de Cuba y Venezuela ”puedan disfrutar de la democracia y las libertades esenciales que sus gobiernos les niegan”.

En una proclama la SIP dice que “ningún gobierno de las Américas está exento de cometer abusos, generar corrupción y aplicar censuras, pero en aquellos donde existen sistemas democráticos con separación de poderes, jueces independientes, mecanismos de transparencia y prensa libre, se logran los contrapesos necesarios para construir mejores democracias”.

A continuación el texto íntegro de la proclama de la SIP, en su reunión de medio a o, los días del 13 al 16 de abril.

Una obligación histórica
Los gobernantes de las Américas siguen siendo testigos del total deterioro de las libertades de expresión y de prensa en Cuba y Venezuela, cuyos regímenes continúan violando los derechos humanos de sus ciudadanos e irrespetando los principios esenciales de la Carta Democrática Interamericana.

Tres años después de la Cumbre de Panamá en la que expresamos que los gobiernos americanos tenían “una oportunidad histórica” para reafirmarles a ambos regímenes totalitarios que debían reencausar su respeto por esas libertades esenciales, hoy creemos que ya tienen “una obligación histórica” para tomar medidas concretas que, descritas en esa Carta, deriven hacia una rápida e indeclinable transición democrática.

Somos conscientes que en estos últimos años la comunidad internacional ha tomado nota sobre el deteriorado clima socio-político en Venezuela y que muchas naciones no han reconocido a la Asamblea Constituyente ni reconocerán a ningún líder que emerja de elecciones fraudulentas. Por lo mismo, consideramos que este consenso debe ser aprovechado para impulsar medidas más drásticas que no permitan que el régimen intente perpetuarse en el poder de espaldas al progreso de sus ciudadanos.

Ningún gobierno de las Américas está exento de cometer abusos, generar corrupción y aplicar censuras, pero en aquellos donde existen sistemas democráticos con separación de poderes, jueces independientes, mecanismos de transparencia y prensa libre, se logran los contrapesos necesarios para construir mejores democracias.

Los regímenes autoritarios de Cuba y Venezuela son la antítesis de esos valores. Estamos convencidos que la agenda de Lima, “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, ofrece el marco adecuado para que los Presidentes y jefes de Estado se sientan en la obligación de trabajar juntos para que los ciudadanos de Venezuela y Cuba puedan disfrutar de la democracia y las libertades esenciales que sus gobiernos les niegan.

La Carta Democrática Interamericana no puede quedar como un enunciado decorativo, sino que debe ser un llamado a la acción.

 

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