Santo Domingo, República Dominicana • Miércoles 25 de Abril, 2018

Recaudación de la DGII y el contrasentido

Recientemente la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) alzó copas para celebrar un hito que no registraba desde el 2008 y, lo hizo por todo lo alto, porque el logro lo alcanzó con cifras récord: recaudó RD$386,182 millones durante el 2017.

Institucionalmente es un gran motivo para sentir satisfacción, máxime cuando se sobrepasa la meta trazada por unos RD$2,080 millones.

Sin embargo, entendemos que pudo ser mucho mejor. No crean que el ánimo es frustrar este magnífico esfuerzo desplegado por su director Magín Díaz y el equipo de técnicos que le acompaña en la DGII, pero la visión sigue siendo cortoplacista.

Es que dicho logro contrasta con el esquema, presente y futuro, de un Estado que administrativamente luce anquilosado ante la realidad del mundo actual.

Pudieron ser mejor las recaudaciones si desde el gobierno se hubiera promovido una reforma de toda su estructura de servicios para hacerla más ágil, optima y eficiente.

Un ejemplo sería distribuir la plantilla actual de empleados públicos en tre turnos de trabajo: uno de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, otro grupo de 3:00 de la tarde a 9:00 de la noche y crear un turno especial asignados para los días feriados y fines de semana (8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde).

Con esa sola medida se haría “lo que nunca se hizo”, como decía el slogan del hoy presidente Danilo Medina. Además de imprimir un nueva cultura oficial de trabajo, el Gobierno impactaría con la medida directamente en el ordenamiento y la descongestión del tránsito en la capital, disminuiría la contaminación urbana, recudiría significativamente el ausentismo laboral, enseñaría a la población a planificar sus salidas, eleva la calidad del servidor público y por ende del servicio que prestan, y algo sumamente importante, es que las recaudaciones se elevarían sin invertir un centavo adicional en el pago de nómina.

Como ven, los beneficios serían muchos con este simple ejemplo, incluyendo el económico.

Otro impacto positivo de recaudación se tendría vía internet, a propósito de la excelente propuesta del proyecto República Digital.

¿Sabe y obtiene beneficios el Estado de los grandes negocios que se realizan vía la red? Siempre nos hacemos esa pregunta.

Preguntamos porque un ejemplo de modelo rentable de negocio es Netflix, el novedoso servicio de televisión online que ya cuenta con miles de abonados en el país con una proyección a futuro muy amplia.

¿Tributa al fisco dominicano esa empresa?, No.

Con muy poco margen también figuran el servicio de ventas y compras por internet. Es decir, ante esas oportunidades el Estado dominicano luce relegados, pese a que cuenta con la Ley 126-02 sobre comercio electrónico, documentos y firmas digitales.

Nos unimos la celebración de la DGII, pero el país no debe conformarse con ser “bueno” en la medición de sus resultados, cuando puede lograr un “excelente”.