Los accidentes de tránsito matan cada año más personas que las armas mortales, blancas y de fuego, incluyendo las múltiples modalidades que implementa la delincuencia para cometer sus fechorías.
Y deja lesionados ocasionales y permanentes. Deja huérfanos, viudas y viudos, padres con el dolor de perder a sus hijos.
Una “verdadera industria dolorosa”.
Sin embargo, la mayoría de los accidentes de tránsito suceden por imprudencias que cometen los conductores y por descuidos de las autoridades en no hacer cumplir la ley de forma rigurosa.
Este es, sin duda, el principal tema de la seguridad ciudadana. Y no lo asumimos así, pues no educamos en las escuelas ni aplicando la ley.
Y el desorden deja pérdidas.


